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Turikunza: descubre el latido ancestral de San Pedro de Atacama

Turikunza destaca como uno de los ganadores del concurso Más Valor Turístico, por su capacidad de sumergir al viajero en la esencia viva de San Pedro de Atacama, donde el turismo es un ritual de conexión profunda con la cultura indígena atacameña, la madre tierra y el desierto.


En un San Pedro de Atacama que busca renovarse, Turikunza destaca como uno de los ganadores del concurso Más Valor Turístico 2025 de Sernatur, por transformar el turismo en un ritual de conexión profunda con la cultura indígena atacameña, donde la historia no se cuenta, sino que se vive en cada experiencia que se ofrece a los visitantes.

En el corazón de un antiguo ayllu, el recorrido de Turikunza se inicia con el descubrimiento de yerbas medicinales y frutos locales, para luego experimentar con arcilla, un material de alto valor para el pueblo atacameño. Finalmente, el viajero podrá caminar junto a llamas por senderos milenarios, para culminar en una cena ceremonial en el hogar de una familia local brindando con el tradicional brebaje del fermento del algarrobo: la aloja. Dicen que quien lo bebe nunca se irá de este mágico destino.

Despertar los sentidos con alma atacameña

Turikunza es una propuesta que se alza como una auténtica e innovadora experiencia de turismo indígena en San Pedro de Atacama, invitando al viajero a una inmersión sensorial completa, con un recorrido que honra la identidad local, a través de sabores de origen, rituales sagrados y saberes milenarios que restauran el vínculo con la Madre Tierra o Pachamama.

Además, mientras el turista modela arcilla o degusta yerbas medicinales, el emprendimiento utiliza un sofisticado sistema de reserva digital. Esta mezcla de sabiduría y profesionalismo moderno responde a la tendencia del “viaje con significado”, donde el visitante busca una experiencia que trascienda y sea gestionada bajo estándares de comercio justo.

“A veces uno viaja buscando paisajes y termina encontrando algo mucho más profundo. Así fue mi experiencia en Turikunza, que en lengua Likanantai significa “casa nuestra”. Un nombre que lo dice todo, porque desde el primer momento sentí que estaba en casa. San Pedro de Atacama me recibió con su silencio inmenso y con la calidez de su gente que abre sus puertas para mostrarnos su memoria, su tradición”, comenta una turista que participó del emprendimiento de Tatiana Moder Armijo.

 

Más allá de la ruta tradicional

Frente a la saturación de los destinos clásicos como los Géiseres del Tatio o el Valle de la Luna, Turikunza surge como la pieza que faltaba en la oferta de San Pedro: identidad pura. Al abrir las puertas de los hogares y corrales atacameños, este proyecto potencia la economía local, diversifica y entrega valor al destino, ofreciendo una enriquecedora experiencia de turismo con raíces atacameñas. Es una alternativa que permite al turista vivir y honrar el patrimonio local.

“Turikunza es una red de familias indígenas que mantienen viva su cultura, que abren su casa para enseñarte a mirar distinto. Porque aquí no solo visitas Atacama, la vives, la sientes y por un instante también se vuelve tu casa”, dice una de las pasajeras del recorrido.

 

Hilando comunidad en el desierto

El éxito de Turikunza es el éxito de una red entera. El proyecto funciona como un engranaje donde participan guías, productores, transportistas, músicos y anfitriones locales, además de criadores de llamas, familias atacameñas, músicos, transportistas y la cooperativa de mujeres “Sabores Originarios”.

Esta integración asegura que el gasto turístico se inyecte directamente en la economía local, fortaleciendo el patrimonio vivo.

 

El renacer del turismo regenerativo

Turikunza, además, se alza como un modelo de sostenibilidad al proponer una alternativa que descongestiona los sitios naturales saturados, disminuyendo el impacto ambiental en el destino. Su enfoque es regenerativo: utiliza materias primas nobles como el barro, el guano y las hierbas locales, eliminando plásticos de un solo uso.

Asimismo, al incentivar actividades como el hilado o la recolección de chañar, el proyecto no solo protege el ecosistema, sino que rescata oficios que estaban en riesgo de desaparecer, asegurando que el legado atacameño siga vivo para las próximas generaciones.

 

Para más información, visita https://www.instagram.com/turikunza/

 

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