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Ana Carrasco Pitripán y Píxel Llifén: el color y el brillo de las raíces

Ana obtuvo uno de los premios del concurso Mujer Empresaria Turística 2020, gracias a sus cabañas que ofrecen un ambiente rodeado de naturaleza y muy arraigado a la cultura mapuche.


Un lugar de encuentro y de conexión directa con la cultura mapuche huilliche. Así se podría resumir la experiencia turística que ofrece Píxel Llifén, un alojamiento turístico con cinco cabañas completamente equipadas y tinas calientes, todo muy amigable con el medioambiente, a orillas del lago Ranco, en la Región de Los Ríos.

Su propietaria, Ana Ivón Carrasco Pitrifán, lo creó y diseñó pensando en el futuro de Jorge (34), Camila (25), Valentina (17) y Pablo (12), su fuente de inspiración: “Yo daría la vida por mis hijos, movería cielo, mar y tierra. Por ellos, decidí darle rienda a mis sueños”.

En 2009, decidió entregarles una buena calidad de educación, por lo que empezó arrendando piezas de su casa, para luego avanzar con la construcción de las cabañas. Ana explica que Llifén es una localidad cercana a Futrono que no permite mantener una estabilidad económica durante todo el año. “No existen empleos estables ni hay mayores oportunidades para las familias campesinas que se esmeran por salir adelante, no solo en el ámbito económico, sino también en lo social, cultural y educacional”, complementa.

Todo ello fue, sin lugar a dudas, una barrera que, como familia, les imposibilitaba salir adelante, ya que no contaban con los recursos necesarios para optar a una mejor calidad de vida. De este modo fue que se propuso formar un negocio que fuera rentable y acorde al pueblo en que vivía, cuya principal fuente de financiamiento es la actividad turística, sobre todo durante el verano.

 

Otros de los obstáculos que aparecieron en su camino estaban relacionados a ella misma. Reconoce que, al ser una mujer campesina, sin educación media completa, nueva en el rubro y con bastantes dificultades para expresarse, “se me hacía difícil entablar una buena y cordial relación con los clientes. Fue así como Sernatur me apoyó y fortaleció, enviando profesionales que me capacitaron en mi propio hogar, permitiendo así mi desarrollo personal”. Hoy, a sus cuarenta y nueve años puede dar cuenta de que es un aporte para su familia y también para la comunidad.

—¿Cómo ha impactado la propuesta turística de Píxel en el pueblo?

—Aportamos en el comercio local, comprando los insumos acá mismo en Llifén, como los productos de limpieza en el comercio, los alimentos a las cocinerías, las verduras y hortalizas a los vecinos que se dedican a la agricultura. Además, invitamos a los turistas visitar otros emprendimientos locales, ayudándoles a obtener algunos productos frescos de la zona, como huevos de campo, leche y queso y artesanías en madera o telares.

Identidad mapuche en cada rincón

Hay un tema que Ana, una de las ganadoras del concurso Mujer Empresaria Turística 2020, recalca tanto en su relato como en el producto que ofrece: la identidad mapuche. “Pertenecemos a la etnia mapuche huilliche, por lo que a mostramos lo valioso que es preservar la cultura de los pueblos originarios y darla a conocer”, dice con orgullo.

Al salir de las cabañas, en un patio interior, se puede ver el rehue, un espacio de sanación, adoración y bendición, típico de la ancestral cultura mapuche que impera en el sector. Y, en medio del rehue, el actor principal: el árbol sagrado, un joven canelo. Ana Ivón cuenta que sus clientes —en su mayoría nacionales— encuentran en Píxel Llifén un lugar armonioso en donde compartir, ser feliz y estar en paz.

La conexión con la naturaleza es parte vital en la experiencia de Píxel. Fieles a la tradición campesina, cuentan con un huerto propio lleno de diversas especies y frutos de estación. También tienen invernaderos en donde se siembran todo tipo de vegetales. Allí, pasajeros y turistas pueden maravillarse con las verduras, conociendo los procesos de sembrado, cuidado y cosecha de estos ricos alimentos.

Eso sí, manifiesta Ana Carrasco Pitripán, la vida rural no es fácil: “Son pocas las oportunidades, pero si tienes hijos ellos son tu inspiración. Para todas las mujeres, mi consejo es colocar del lado de uno la adversidad: las oportunidades existen y no hay que esperar a que lleguen, sino buscarlas sin cansancio, tomarlas y dar lo mejor de cada uno en todo. Querer es poder, lo digo con toda sinceridad”.

A esta mujer empresaria turística la vida le enseñó algo: “Los sueños a veces hay que construirlos, no llegan así nomás”. Ella construyó el suyo.

Ana Ivón Carrasco Pitrifán

+569 6 796 67 61

pixel.llifen@gmail.com