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La mujer siempre se ha reunido para desarrollar sus ideas y mejorar la condición de sus familias

Gracias a su proyecto turístico Chachawarmi, hotel sustentable de la Región de Tarapacá, la empresaria turística de El Tamarugal es la ganadora del segundo lugar del concurso Mujer Empresaria Turística 2017.


Las más de dos décadas viviendo en la Región de Tarapacá han llevado a Claudia Jiménez Parra a estrechar lazos con El Tamarugal más íntimo. Hoy, desde el corazón de la provincia, dirige el proyecto turístico Chachawarmi, un hotel que reúne lo mejor de la cultura aymara del norte de Chile, poniendo en valor el patrimonio y la naturaleza viva de la comuna de Pozo Almonte.

Con veinte habitaciones, el hotel Chachawarmi pone a disposición espacios exclusivos adornados con piezas de colección que abren la posibilidad a los visitantes de reconocer la historia de Tarapacá y su cosmovisión aymara. “Llegué desde Santiago a estudiar ingeniería agrícola con mención en zonas áridas y desde que egresé he desarrollado mi profesión en El Tamarugal”, cuenta Claudia Jiménez.

Durante su carrera –y por el vínculo con agricultores y habitantes de los diferentes rincones de la provincia–, Claudia ha logrado diseñar y ejecutar proyectos agrícolas en la región. Explica que “la agricultura de Tarapacá no es para nada incipiente, es muy importante, pero no se conoce porque está en las quebradas. Justamente ahí descubrí zonas vírgenes.

¿Cuándo se origina el proyecto del hotel?

–Trabajando allá arriba comencé a coleccionar objetos, como telares antiguos y artefactos propios del aymara. Hacia el año 2006, adquirí un terreno en Pozo Almonte sin saber bien para qué; después de un tiempo decidí construir un hotel. Tenía tanto que mostrar a tantas personas que no conocen El Tamarugal. Con mi trabajo fui creando lazos a través de proyectos de largo aliento y, en ese proceso, fui conociendo el valor que tiene la naturaleza para los aymaras. Ellos ven en las estrellas cosas que nosotros no vemos y que ellos te enseñan a ver. Entonces, el hotel nace como una manera de proyectar y dar a conocer la riqueza cultural de la provincia.

El hotel museo Chachawarmi cuenta con veinte habitaciones y un equipo de trabajo de doce personas. Sobre cómo ha desarrollado este modelo de negocio en Pozo Almonte, Claudia dice que “empecé a construir el 2012 cuando Pozo Almonte era más pequeño y hoy llevamos tres años y medio de funcionamiento. Turísticamente ha sido una sorpresa, ya que en un principio el hotel estaba dirigido a personal de primera plana que trabaja en minería, sin embargo, siempre he recibido turistas, porque Pozo Almonte es un lugar de tránsito, todos pasan por acá”.

En su servicio de alojamiento, Chachawarmi ha recibido delegaciones de franceses, japoneses, peruanos y bolivianos. Claudia asegura que “todos han disfrutado durante su estadía el acercamiento con el mundo aymara. Por ejemplo, el segundo piso está diseñado y decorado con símbolos y petroglifos y todo en el hotel tiene un significado, ya que la idea es reunir y mostrar toda la diversidad y la riqueza patrimonial de El Tamarugal”

Desde la perspectiva de género, la empresaria de cuarenta y tres años define la manera en que el hotel Chachawarmi da cuenta del impulso de las mujeres en este proyecto turístico. Claudia expresa que “hoy se reconoce al género, pero siempre la mujer se ha reunido para desarrollar sus ideas y mejorar la condición de sus familias. Siempre las mujeres se han juntado a tejer, a pastorear a trabajar y según creo somos el sostén de las familias”.

Revela, además, que “en Pozo Almonte se ha generado una energía bien especial entre las mujeres. Al lado del hotel hay una feria integrada solo por mujeres, todas nos acompañamos y compartimos nuestras vivencias. Si hago una comida en el hotel, comemos todas, hacemos familia de mujeres trabajadoras, emprendedoras. Se ha formado un grupo muy importante”. Junto a estas otras empresarias locales, planea fundar un colectivo de mujeres de El Tamarugal que reúna y congregue a mujeres emprendedoras y esforzadas: “Somos muchas. Pienso que en cinco años más Pozo Almonte será una ciudad que nadie imagina”.

¿En qué etapa está la idea del colectivo de mujeres emprendedoras de El Tamarugal?

Estamos en la etapa de soñar y de proyectar nuestro trabajo. La idea es conformar una corporación y desarrollar modelos de emprendimiento. Tenemos proyectos turísticos en torno a souvenirs basados en conceptos de Iquique Glorioso, Tamarugal del Alma, Mi barrio Morrino y otros que nos permitan dar a conocer toda la diversidad que da vida a la Región de Tarapacá, fomentando el patrimonio de Iquique y Alto Hospicio, junto a todas las otras comunas de la región.

El concurso Mujer Empresaria Turística de este año buscaba reconocer a mujeres de todo el país que han apostado por el sector turismo y han incorporado en sus empresas a la sustentabilidad como parte de sus buenas prácticas, esto a propósito de que Naciones Unidas declarara a 2017 como el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo. En este sentido, Claudia Jiménez, propietaria de Chachawarmi, fue una de las ganadoras nacionales por destacar en el ámbito de la sustentabilidad. Su hotel se encuentra trabajando para obtener el Sello S de Sustentabilidad Turística, la máxima distinción nacional para servicios de alojamiento.

Al respecto del contexto regional y sobre el desafío de la sustentabilidad, Claudia cree que “estamos en un primer pie si hablamos de sustentabilidad. Somos privilegiados en el mundo en cuanto al desarrollo de energía solar. Es un desafío que cuesta, pero siempre buscamos la manera de aportar al crecimiento de la región sin dañar el medioambiente. El hotel Chachawarmi está construido en un cuarenta por ciento en base a productos reciclados. Asimismo, trabajamos en un pequeño pulmón verde en Pozo Almonte. Claramente, con más apoyo podríamos en conjunto lograr mejores resultados para la sustentabilidad de la región y el turismo”.

Entonces, ¿cómo equilibrar el acceso de turistas y el respeto por la naturaleza?

Hay que dar protagonismo a los dueños de las tierras. Capacitando y enriqueciendo a las comunidades se pueden generar políticas para desarrollar el turismo vivencial y el Estado debe focalizarse en eso. Por ejemplo, un full day a Colchane es un flaco favor, ya que no se logra vivenciar el altiplano y menos adaptarse a la altura. Hoy El Tamarugal necesita mejorar su organización, puesto que la comunidad aún no logra percibir que el turismo puede ser el motor, ellos no lo saben. Muy pocos han despertado y con algunas herramientas del Estado se han hecho emprendimientos. Se viene una nueva inyección de la minería en la región y debemos buscar herramientas que permitan un desarrollo en armonía para respetar el medioambiente y potenciar las raíces culturales, evitando la falta de oportunidades.