Menu

Una historia sobre ruedas

Camila brinda una experiencia que rescata la cultura mediante recorridos en bicicleta por Caldera, lo que la llevó a ser ganadora del concurso Mujer Empresaria Turística 2019.


La historia de Camila Teresa Ahumada Tiska es una historia de constancia. Representando a Caldera, ciudad costera de la Región de Atacama, Camila lleva una vida arriba de una bicicleta, siempre por gusto y también porque es un medio de transporte limpio. Sin embargo, durante los últimos cuatro años, ha hecho de esta afición su trabajo.

Tiska Bicicletas, su empresa, desarrolla la idea de ecobici. Es que antes que cualquier cosa, es un taller de bicicletas recicladas, donde también arrienda este tipo de vehículos, pero la operación más importante de este emprendimiento son los servicios turísticos de rutas guiadas por sectores costeros y patrimoniales.

Desde 2015, ya son cientos de turistas que buscan en Tiska algo más que un paseo para conocer esta ciudad nortina de gran riqueza histórica, pues es cuna de grandes hitos importantes a nivel nacional. Esta característica motivó a Camila a transformar su pasión en empresa.

Así lo explica: “Al haber vivido toda la vida en Caldera, siempre tuve la inquietud de desarrollar un turismo que potenciara las cualidades y la belleza de la ciudad. Teniendo estos dos gustos, nació la idea de realizar una actividad turística que involucrara el uso de la bicicleta”.

Tenía la idea y las ganas, pero no contaba con la cantidad de bicicletas necesarias para realizar un recorrido turístico ni tampoco con la capacidad económica para comprar unas nuevas. Con este obstáculo, se le ocurrió la idea de que no era necesario comprarlas, sino que podía recolectar las bicicletas abandonadas en la chatarra, para recuperarlas, restaurarlas y que fueran estas las que sirvieran para los recorridos turísticos.

De esta manera, Camila Ahumada Tiska no solamente entregaría un servicio, también colaboraría con otro de sus grandes aportes a la ciudad: la reutilización de los desechos. “Así logré recuperar veintiún bicicletas, que son las que hasta el día de hoy utilizo en los recorridos de cicloturismo y a las que cada día se les van sumando más bicicletas restauradas”, cuenta.

Una historia sobre ruedas

La perseverancia de Camila la llevó a ganar este año el concurso Mujer Empresaria Turística, con el cual Sernatur, el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género y BancoEstado premian a quienes son líderes en la industria del turismo. A nivel regional, ya había sido reconocida por el mismo certamen en 2017, cuando se le destacó por sus buenas prácticas en materia de sustentabilidad.

Después de aquella primera distinción, pudo hacerse más conocida entre los turistas y también entre sus pares, otros empresarios del rubro del turismo que notaron la dedicación de la joven de treinta y dos años, quien aclara que “con ellos hay cooperación en difundir y promover la actividad, hemos creado una asociatividad de mutuo apoyo”.

Gracias a todo lo anterior, los réditos son evidentes: de los treinta turistas que recibía antes mensualmente, hoy ya son, en promedio, más de cincuenta visitantes que experimentan el cicloturismo mes a mes, lo que, sin lugar a dudas, ha consolidado su negocio.

El cicloturismo de Tiska se basa en tres diferentes recorridos: patrimonial, costero y paleontológico. En el circuito patrimonial, se recorre y se visitan los edificios históricos más emblemáticos de Caldera, los que forman parte de los albores no solo de la ciudad, sino que también del país. En la ruta costera, por su parte, se puede conocer la belleza de las playas de la zona, junto a sus acantilados y cuevas ocultas que, muchas veces, pasan inadvertidas. Finalmente, está el recorrido paleontológico, que muestra la riqueza de la fauna y sus vestigios en la visita al sitio paleontológico Los Dedos, ubicado a catorce kilómetros al sur de Caldera.

Para Camila, “estos tres recorridos buscan que el turista conozca las características más relevantes de la ciudad y que dan valor a la zona, permitiendo un rescate de la cultura natural y patrimonial de Caldera. Si agregamos que esto lo hacemos con bicicletas recicladas, genera un valor agregado: un servicio que crea un aporte ecológico y que es amigable con el medio que lo rodea y que busca preservar”.

“Hay que ponerle corazón. Si te gusta, va a funcionar”

Como toda historia de emprendimiento, los comienzos son dificultosos. “Si bien al principio me costó y pasé rabias y penas, continué logrando que ya a su segundo año de funcionamiento mi negocio viera utilidades”, expone Camila. Añade que este esfuerzo fue reconocido por los empresarios de turismo de la región, quienes le entregaron su apoyo, llegando incluso a cooperar en la difusión y la promoción de la actividad entre sus propios clientes. De esta manera, se ha creado virtuosa red en su entorno, una asociatividad de mutuo apoyo y confianza. Sin ir más lejos, hoy la joven es la secretaria de la primera Cooperativa de Turismo de Atacama.

Luego de emprender en enero de 2016, Camila Ahumada Tiska se ha visto enfrentada a varios cambios: siente que hoy existe más apoyo a los emprendimientos femeninos, y esto, a su parecer, “es porque el cliente siente más confianza cuando un servicio es desarrollado por una mujer. En mi caso, al inicio a los clientes les parecía un poco extraño que fuese una mujer quien estuviera a cargo de realizar el cicloturismo y más extraño aun era cuando conocían que también era la misma mujer la encargada de la restauración y mantención de las bicicletas”.

Confiesa que, con el tiempo, esta rareza se convirtió en algo habitual y generó que los clientes entregaran un mayor apoyo hacia el servicio, lo que a ella le ha ayudado en la mejora y en la motivación de continuar realizando su pasión. Para Camila, que prontamente espera ampliar su rubro e instalar una juguería-cafetería para complementar su negocio, este resultado tiene una explicación: “Hay que ponerle corazón. Si te gusta, va a funcionar”.