Galardonada con el premio Más Valor Turístico 2025, la iniciativa de Pumpalcerro transforma el senderismo en una herramienta de impacto social y ambiental. A través de un innovador sistema, impulsa el empoderamiento femenino, la regeneración de ecosistemas y el fortalecimiento de la economía local.
La Ruta Andes Femenina, proyecto liderado por mujeres y para mujeres de la empresa turística Pumpalcerro, fue una de las ganadoras de la décima edición del Concurso Más Valor 2025 de Sernatur, por tratarse de una experiencia transformadora que redefine el senderismo y le da un propósito a cada trekking que realizan en la Región Metropolitana.
A través de un innovador sistema de “pasaporte de rutas”, la iniciativa combina caminatas por la cordillera con acciones concretas de impacto social y ambiental. Cada salida se asocia con una causa significativa, como acciones de reforestación, visibilización de liderazgos femeninos rurales y limpieza de senderos, entre otras; uniendo naturaleza, comunidad y propósito, con enfoque de género y sustentabilidad.
El producto turístico de Pumpalcerro rompe los esquemas del turismo aventura tradicional al incorporar el concepto de “trekking con propósito” con un sistema de pasaporte (físico y digital) que permite a las participantes coleccionar rutas asociadas a causas específicas. Esta lógica no solo fomenta la fidelización de su comunidad, sino que convierte cada una de sus caminatas en un viaje físico, pero también emocional.
“Cada ruta tiene un propósito: reforestar, limpiar, liderar o aprender. Cada paso, una historia; cada mujer, una inspiración. Porque en Pumpalcerro, no vendemos tours, tejemos comunidad, impulsamos territorios y sembramos propósito en cada montaña (…) Porque cuando una mujer sube un cerro, algo en ella también asciende. Y cuando lo hacemos juntas, no solo hacemos cumbre, movemos montañas”, comenta una de las fundadoras de la Ruta Andes Femenina, María Isabel Astorga Segura.
Uno de los pilares del éxito de esta ruta de Pumpalcerro es su capacidad para generar una red colaborativa de mujeres. La experiencia integra a guías certificadas, transportistas locales, microemprendedoras de alojamiento y alimentación, además de ONGs y municipios. También se prioriza el trabajo con proveedores locales y con enfoque regenerativo. Esta articulación asegura que los beneficios económicos se distribuyan de manera equitativa en el territorio, fortaleciendo la economía local y garantizando que cada eslabón de la cadena comparta una visión de turismo.
María Isabel asegura que esta integración de ofertas turística nace de la amistad y el amor a la naturaleza, lo que se traspasa a su comunidad: “Así nació Pumpalcerro: de la amistad. De la pasión por la naturaleza y las ganas de abrir camino para todas. Desde 2020 hemos llevado más de 5 mil mujeres a descubrir la fuerza que habita en ellas, entre senderos, risas, silencios y cumbres. Aquí no importa si es tu primera vez o tu cerro número 100, importa cómo te sientes, cómo te conectas, cómo te transformas”, dice.
La Ruta Andes Femenina también aporta a la sostenibilidad turística, pues está diseñada bajo principios de sostenibilidad integral, ya que no solo mide su huella de carbono, sino que la mitiga a través de educación ecológica y acciones en terreno.
En lo social, el jurado del premio Más Valor Turístico 2025 destacó la visibilidad que se le entrega a los liderazgos femeninos rurales, donde Pumpalcierro crea redes de apoyo y empleo con mujeres guías, emprendedoras locales y lideresas locales, además de fomentar el empoderamiento y la colaboración entre las mujeres que participan en sus trekkings. Además, al fomentar el regreso a un “turismo lento”, protege la biodiversidad de la montaña y asegura la resiliencia y respeto por las comunidades anfitrionas que reciben a sus senderistas.
Conoce más de Pumpalcerro aquí: https://www.pumpalcerro.com/es/