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Vinos de Patio: rescatando la esencia del Valle del Itata

Desarrollado por una nueva generación de jóvenes viñateros artesanales, Vinos de Patio es un emprendimiento turístico de la Región del Ñuble que elabora su producción de alta gama con exclusivas cepas. Este producto es ganador del concurso Más Valor Turístico 2018.


Vinos de Patio es un producto turístico que representa la inquietud de una nueva generación de viñateros, aquellos que, al recibir la tradición del oficio familiar y las parras centenarias, decidieron explorar y dar un nuevo valor al terroir ofrecido por una zona casi irrepetible, de valles, montañas, ríos y costas.

Desde Guarilihue, en la nueva Región del Ñuble, emanan cepas únicas, como Cinsault, País, Carignan, Moscatel de Alejandría y Torontel, que comienzan a ser desarrolladas para dar forma a vinos de gama alta. Con esta exclusiva producción, Vinos de Patio ofrece tours enogastronómicos por los viñedos en pleno Valle del Itata.

En un recorrido que comienza con una recepción en una bodega ambientada con vasijas, herramientas y recuerdos familiares, se relatan los inicios de Vinos de Patio: cómo cinco emprendedores reciben la herencia familiar y asumen el esfuerzo por rescatar las tradiciones. Mientras, los visitantes disfrutan de un desayuno tradicional campestre con frutas de la zona y preparaciones campesinas en hornos de barro.

 

 

Los cinco personajes que protagonizan la historia de Vinos de Patio son Herman Díaz, Ronald Vera, Elier Ortiz, Luis Lagos y Pablo Solís, quienes, en una segunda etapa del tour, dirigen el recorrido por las viñas ubicadas en el sector de Guarilihue centro, con relatos de gran componente histórico-territorial y detalles de cómo se desarrollaba antiguamente la actividad vitivinícola por sus antepasados.

Cada uno de ellos tiene un papel preponderante en la experiencia enogastronómica, ya que por separado han decantado en una especialidad distinta: Díaz produce los vinos Gran Delito (Torontel), Bagual (Cepa País), Intrínseco (Moscatel de Alejandría) y Doña Vita (Moscatel de Alejandría); Vera presenta el vino Prófugo (Cinsault); Ortiz; Lagos produce Nüyün (Cinsault) y Quelhue (Moscatel de Alejandría); y Solís, los vinos Gran Diosa (Moscatel de Alejandría), El Guindo (Cinsault) y Entre Cerros (Moscatel de Alejandría).

Las degustaciones de cada una de estas exclusivas especialidades son el preludio perfecto para las comidas tradicionales armonizadas con los vinos que vienen a la hora de almuerzo y el posterior paseo por los variados paisajes de uno de los valles con mayor tradición vitivinícola del país.

Es así como el producto se basa en la integración, reuniendo a estos cinco productores artesanales y generando coordinación con otros emprendimientos de Guarilihue Alto, como son los hospedajes familiares Puesto del Sol y Villa Tali, los recorridos a otras bodegas pequeñas, las visitas a toneleros de la zona, bodegas de microvinificación, artesanos, productores de mermeladas y conservas.

Al rescate de la esencia del Valle del Itata

Edgardo Elier Ortiz Mora es quien representó a Vinos de Patio en la cuarta versión del concurso Más Valor Turístico de Sernatur, que premia a empresarios que han desarrollado productos turísticos que aportan a la diversificación de experiencias con la incorporación de innovaciones destacadas y prácticas de sustentabilidad en líneas temáticas de enoturismo y turismo gastronómico.

De padres y abuelos vitivinicultores, era predecible que el sueño de Elier fuera continuar con la tradición de la vinificación. Pero, cuando lo imaginaba, siempre lo hacía pensando en su propio vino, uno nuevo y diferente que llevara su esencia. Y, aunque la vida lo hizo abandonar el campo por un tiempo, le ocurrió lo mismo que a otros de su generación: pesaron un sentido de compromiso con el valle y la deuda histórica que sentía por la visibilización de su cultura. Esta responsabilidad –para Elier– les correspondía a los jóvenes.

Por esto mismo es que Vinos de Patio deja bien en claro cuáles son sus valores: el medio ambiente y el cuidado por la agricultura y su producción natural; la innovación expresada en un nuevo vino para las mismas uvas del mismo valle; el oficio, que es la herencia y la tradición nacional; y el rescate patrimonial, el origen de la cultura vitivinícola de Chile.

Estas características fueron las que llevaron a Vinos de Patio a destacar como una experiencia original de desarrollo del turismo, un producto con valor turístico que rescata la esencia del Valle del Itata.