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Isabel Correa: magia natural desde Conguillío

25 Noviembre, 2019

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Región de La Araucanía

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La Baita Conguillío, empresa distinguida por el concurso Mujer Empresaria Turística 2019 en La Araucanía, se instala como un puente que conecta a todos los visitantes con una experiencia inolvidable en un entorno rodeado de una naturaleza milenaria y única en nuestro país.


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Por cerca de tres décadas, Isabel Correa ha mantenido su emprendimiento inserto en el paradisiaco paisaje que rodea al Parque Nacional Conguillío: La Baita Conguillío. Asegura que, al momento de conocer este maravilloso entorno, se vio en la obligación de compartir su experiencia.

“Cuando encontramos este mágico lugar, nos vimos en la necesidad de que otras personas igual lo conocieran y disfrutaran de todo esto. Iniciamos este proyecto como un sueño de familia, sin ninguna pretensión: generamos la oferta de hospedaje y todo fue evolucionando favorablemente hasta convertirse en lo que es ahora”, explica la empresaria.

Isabel junto a sus tres hijos, Matteo, Martina y Flora, a puro pulso levantaron La Baita Conguillío, un espacio que ofrece durante todo el año una experiencia integral: servicios de hospedaje, comida orgánica vinculada a la estacionalidad, cabañas, actividades guiadas, área de spa, sauna y masajes.

El plus y el atractivo de este emprendimiento son que, al estar rodeado de una riqueza natural envidiable, ofrece al visitante la oportunidad de disfrutar del denominado turismo regenerativo, permitiendo que las personas se desconecten completamente de lo cotidiano.

Isabel cuenta que “nos hemos perfeccionado y especializado para atender a turistas nacionales y extranjeros, permitiéndoles una interacción directa con este entorno natural y alejado de la vida urbana”.

Para esta emprendedora de cincuenta y ocho años fue fundamental trabajar en un proyecto sustentable y sostenible, que generara una articulación con artesanos y productores de la zona y que se abasteciera con insumos obtenidos en localidades aledañas, ya que así fomentaría vínculos con la comunidad del territorio y sus respectivos negocios.

“La artesanía, nuestro personal, el abastecimiento y los servicios de transporte obedecen a un vínculo necesario con la producción local y generación de empleo”, afirma.

A estos elementos se suma, además, el trabajo de educación ambiental que desarrollan, generando una propuesta amigable con el entorno y que se sustenta con la práctica del compost, la alimentación con energía natural, los viveros, el reciclaje y un uso eficiente de luz y agua.

La Baita Conguillío se instala como un puente que conecta a todos los visitantes con una experiencia inolvidable en un entorno rodeado de una naturaleza milenaria y única en nuestro país.

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