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30 de diciembre de 2016

Ganador Más Valor Turístico 2016 — Un turismo rural y vivencial como chono en la Isla de Melinka

Pablo Soto, empresario de la Región de Aysén, ofrece una experiencia fascinante: vivir como chonos en la isla de Melinka, un turismo rural y vivencial que permite a los visitantes habitar, dormir y cocinar en rucas construidas de la manera tradicional, a base de canutillo, una técnica heredada de estos pueblos. En definitiva, vivir como lo hacían los antiguos pobladores de esta zona.

 

El proyecto se llama Un turismo rural y vivencial como chono en la Isla de Melinka. Mediante él, la empresa Archipiélagos de la Patagonia intenta que el turista llegue a la isla y viva en una casa estructurada de paja llamada canutillo, una fibra natural que se da mucho en la zona. Antiguamente, los primeros pobladores de Melinka habitaron esas rucas, allí vivieron, cocinaron y criaron a sus hijos. Pablo Soto Velásquez, propietario de la empresa ubicada en la Región de Aysén, replica esa experiencia e invita al turista a que sea protagonista de sus vacaciones, que salga a pescar con redes en noches luna, a mariscar, que cocine y elabore toda su alimentación en un fogón de tierra.

 

Único en Melinka, este proyecto integra turismo y cultura, lo que da inicio a una actividad novedosa basada en la puesta en valor de la cultura chona y los pueblos originarios de este sector. Pablo explica que “de esta manera, se va generando una actividad desafiante, única, reconfortante y atractiva. El producto ofrece a los clientes la experiencia de vivir unos días como los antiguos descendientes que habitaron la isla”.

 

Esta experiencia se presenta como un producto que marca la diferencia. Según el propio Pablo Soto, “los turistas de hoy quieren ser protagonistas de sus experiencias, ya no quieren ser espectadores de la aventura. A través de nuestro producto, rescatamos una tradición, los visitantes conocen la cultura chona, comparten con gente de la comunidad, escuchan sus historias, extraen de la gente sencilla y humilde de la isla toda la sabiduría. Es un producto que llena en todos los sentidos”.

 

Además de experimentar este antiguo diario vivir, este producto turístico se compone con otras actividades asociadas, como paseos en botes y pesca, técnicas de construcción de rucas con maestros, preparación del ahumado de productos del mar, recolección de orilla y posterior ahumado de mariscos y avistamiento de mamíferos marinos y aves.

 

Un turismo rural y vivencial como chono en la Isla de Melinka es un producto turístico que se desarrolla en la Región de Aysén y viene a complementar la oferta de la zona y se encadena productivamente con otros operadores y prestadores de servicios, como restoranes, boteros, artesanos, hospedajes y otros negocios de la isla, beneficiando a todas los actores participantes.

 

Sin lugar a dudas, esta iniciativa llega para aportar en materia de diversificación de experiencias y en la integración de otros servicios.